Por Jairo Zuluaga
“Ahora voy a quitarte estas cadenas y a dejarte libre. Si quieres venir conmigo a Babilonia, eres bienvenido. Me ocuparé de que seas tratado bien, pero si no quieres venir, puedes quedarte aquí. Toda la tierra está ante ti, puedes irte a donde quieras. Si decides quedarte, regresa a Gedalías, hijo de Ahicam y nieto de Safán. Él fue nombrado gobernador de Judá por el rey de Babilonia. Quédate allí con la gente que él gobierna, pero eso depende de ti. Puedes irte a donde quieras». Entonces Nabuzaradán, capitán de la guardia, le dio a Jeremías algo de comida y dinero y lo dejó ir. Entonces, Jeremías regresó a Gedalías, hijo de Ahicam, en Mizpa, y vivió en Judá con los pocos que se quedaron en la tierra.”
Jeremías 40:4-6 NTV
https://bible.com/bible/127/jer.40.4-6.NTV
Después de que el pueblo de Israel y la ciudad de Jerusalén son invadidos por Babilonia a causa del juicio de Dios por su idolatría; el capitán del ejercito Babilónico trata amablemente a Jeremías y le ofrece llevarlo y cuidarlo en Babilonia. Al leer esto no se puede obviar la pregunta:
¿Por qué Jeremías decidió quedarse o no tomó la primera opción de irse a Babilonia a descansar y llevar una vida más tranquila y bajo protección?
Jeremías quiso vivir entre su pueblo porque los amaba. “Jeremías no era un hombre vengativo, ni sintió el más mínimo júbilo por la caída de sus adversarios. Eran su pueblo, los amaba y lloró amargamente por ellos, como muestra el libro de Lamentaciones”. (Cundall)
iii. “Es un hecho revelador del carácter de Jeremías, que cuando, sin duda, pudo haber obtenido seguridad e incluso consuelo para sí mismo en Babilonia, eligió permanecer en su propia tierra y entre el débil remanente de su propio pueblo”. (Morgan)
No era un mandato del Señor que Jeremías decidiera quedarse ahí. Incluso puede parecer una decisión tonta quedarse en Israel en medio de la guerra y la destrucción. Sin embargo, en la historia, vemos a menudo hombres y mujeres así, invaluables, que van mucho más allá de su deber, incluso de aquel que él mismo Dios les demanda, y deciden por encima de si mismos el quedarse en el lugar de batalla por amor a otros.
Esto también debió callar las voces de muchos, pues evidenciaron que las intenciones de Jeremías nunca fueron traicioneras o políticas de favorecimento a alguien, su única convicción siempre fue e hablar las palabras de Dios y ser fiel a su llamado como profeta.
Que el Señor nos de ese mismo corazón, que humildemente seamos esos siervos que sirven al Señor siempre, que seamos esos siervos invaluables que van mas allá de su deber por amor al pueblo que está perdido y en tinieblas, buscando siempre la gloria de Dios y no la propia.
